sábado, 19 de diciembre de 2015

A PALABRAS SORDAS OIDOS NECIOS

Cuanto se ha hecho para prevenir esto que pasó y lo que pasará, aquello a lo que muchos tildaron como la campaña del miedo era una advertencia que resultó ensordecida por la terrible desigualdad de apoyo a las palabras a que fueron sometidas esas voces respecto a las que resultaron ganadoras. Que son muchas menos, pero evidentemente muchísimo más fuertes.
Los gritos desbordados, surgidos desde los medios de comunicación partidarios de la restauración del orden elitista de siempre, fueron tan fuertes que llenaron de necedad los oídos de más de media Argentina incapaz de escuchar lo más importante por sobre el superficial hecho de que una mujer les parezca que habla mucho o les resulte antipática por exitosa u otros motivos personales.
 Por eso, con parte de los hechos negativos advertidos consumados en tiempo record, es importante aclarar algunas cosas porque intentan a una distancia muy corta transcurrida hacernos creer que las cosas no fueron como realmente fueron.
Al respecto surge una reflexión ineludible que la prensa y el orgullo de los votantes que luchan para no admitir su error ocultan, Macri mintió públicamente en el debate y en su campaña.
Lo raro es que para los amantes del orden, para los paladines de la rectitud, la mentira absoluta es un hecho menor justificado para acceder al poder. Una bestialidad surgida del nefasto pensamiento de que el fin justifica los medios y que ya en sus momentos nos trajo también mentira mediante a un Menemismo del que realmente no sabíamos tanto en su momento como si esta vez estábamos al tanto de un Macrismo que se le parece demasiado.
La veracidad de la demonización del Pro, de lo que significaría, era tan evidente que no pudiendo manifestarse en contrario sin recurrir a un excedente insostenible de mentiras a las ya planeadas buscaron recurrir a la burla y a la ridiculización como único contra argumento. Entonces evitando la discusión sobre las medidas que se tomarían y sus consecuencias armaron una campaña en la que basados en el humor, recurriendo a la simpatía enredaron a sus víctimas directas parodiando sobre lo que pasaría con Macri presidente respecto al Kinder entre tantas otras boludeces que no permitieron pensar a los más incautos sobre la gravedad de lo que realmente estaba en juego y nos trae a este presente superador de aquellas predicciones terribles que perdieron peso al ridiculizarlas tras el humor.  
Estas estrategias continúan hoy tratando de disimular el engaño, por eso esta semana escuchamos a cientos de periodistas hablar de que esta fue la devaluación más anunciada de la historia sin aclarar que la misma fue negada sistemáticamente por el Pro antes de las elecciones y que se volvió predecible porque casi todos sabíamos que decían una cosa pero harían otra. El hecho de que casi todos lo supiéramos no le quita gravedad al engaño, solo se la quita lamentablemente este blindaje mediático que nosotros como pueblo tenemos que tratar de evitar. Un blindaje que matizó esta semana trágica para nuestros bolsillos en la que solo hace falta recurrir a lo evidente para darnos cuenta de cuanto ganaron los grandes exportadores por quita de retenciones y mejora del tipo de cambio para la liquidación de sus mercaderías acopiadas,  en desmedro de cuanto perdimos los pobres asalariados.
Lo que no entró por los oídos necios quizás les entré por los bolsillos flacos a los que menos tienen como siempre, pero ya será tarde. Aún tenemos cuatro años por delante para pagar las consecuencias de un error del electorado que nos obliga a una resistencia y una lucha que tendremos que emprender para que las palabras sabias no sigan resultando sordas en favor de los que más tienen.  


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